Zalacaín comienza como un proyecto que da continuidad al Principe de Viana de Jesús Oyarbide, en Echegarate, y más tarde, con otro restaurante del mismo nombre en Madrid, que llegó a unos niveles de calidad excepcionales.




En 1973, cuando ya se había iniciado la Nueva Cocina Francesa, Jesús Oyarbide decide abrir en Madrid un restaurante capaz de competir con los mejores del país vecino. Y, por su origen vasco-navarro, decide ponerle el nombre de una novela de Pío Baroja: “Zalacaín el aventurero”

 


Hoy, nuestro objetivo es el de recuperar la esencia y tradición de lo que fue el mayor templo gastronómico de nuestro país adaptando la propuesta de valor de nuestra experiencia a las nuevas necesidades del SXXI.